Maus: relato de un superviviente, es un libro en donde Art Spiegelman da cuenta, en forma de novela gráfica, de las memorias de su padre Vladek, quien sobrevivió al Holocausto y a Auschwitz.
La novela da cuenta de la historia de Vladek, de su perspectiva sobre la II Guerra Mundial y la persecución y el exterminio al que fueran sometidos los judíos en Polonia. A la vez, da cuenta de las complejas relaciones entre padres e hijos: el propio autor es un personaje más en el libro, a quien su padre va narrando sus dolorosas experiencias de vida. Este libro es entonces una forma de hacer catarsis, de aprender a dejar atrás el trauma que ha marcado a más de una generación.
Más allá del innegable valor testimonial de Maus, su originalidad radica en que el autor retrata a todos los personajes en forma de animales: de ahí el título de la obra, que significa “ratones” en alemán. Los personajes protagonistas –es decir, los judíos- tienen todos rostros de ratón. Los alemanes son gatos, los polacos son cerdos, los americanos son perros, etc. Más allá de que haya cierto simbolismo en la elección de cada especie, el autor intenta con ello reflejar lo ridículo de estereotipar a las personas según su raza o nacionalidad
